Jardín Infantil Nido · Educación inicial en Vitacura
En Nido acompañamos a los niños a descubrir el mundo a través del juego, la exploración, el movimiento, la investigación, la expresión y el encuentro con otros.
Construimos experiencias que nacen de la observación de los niños y que buscan ampliar sus preguntas, sus ideas y sus posibilidades de aprender.
Una mirada sobre los niños, el aprendizaje y el rol que tenemos los adultos al acompañarlos.
Conoce nuestra mirada →Juego, movimiento, encuentros, atelier, experiencias y vida cotidiana.
Descubre un día en Nido →Ambientes pensados para explorar, encontrarse, crear, moverse y aprender.
Recorre Nido →Cómo nos comunicamos, cómo participan y qué lugar tiene cada familia.
Conoce nuestra comunidad →Esto es Nido
Un lugar para jugar, preguntar, descubrir, encontrarse con otros y tener tiempo para aquello que despierta curiosidad.
Esto es Nido →Encuentra rápidamente la información que necesitas para conocer nuestro jardín infantil en Vitacura.
2 · Identidad
Nido nace de una manera particular de mirar esos primeros años: con respeto por sus tiempos, confianza en sus capacidades y atención a todo aquello que ocurre mientras un niño juega, conversa, descubre, se relaciona y comienza a comprender el mundo.
Un lugar donde la infancia no necesite apresurarse.
Hay preguntas que aparecen en una conversación y otras mientras miramos una hormiga, construimos algo que no resulta o encontramos una pluma en el patio.
Nos gusta detenernos en ellas.
Porque muchas veces una pequeña pregunta puede convertirse en el comienzo de algo mucho más grande.
Hay tiempo para imaginar, construir mundos, repetir una acción muchas veces, inventar reglas, representar aquello que conocemos y descubrir nuevas maneras de relacionarnos.
El juego forma parte de la vida cotidiana de Nido.
La infancia se construye con otros.
Amistades que comienzan, conversaciones inesperadas, desacuerdos, risas, acuerdos, ayuda, espera, frustración, cuidado y muchas experiencias que solo pueden ocurrir cuando compartimos nuestra vida con otras personas.
Tiempo para concentrarse. Para observar. Para aprender. Para intentar otra vez.
Para no saber qué hacer todavía. Para descubrir algo que nadie había planificado.
Para ser niño.
No todos los aprendizajes necesitan una gran experiencia preparada.
A veces aparecen mientras servimos agua, cuidamos un material, intentamos ponernos una chaqueta, ayudamos a un amigo, reparamos algo que se rompió o conversamos sobre lo que acaba de ocurrir.
En Nido damos valor a esos pequeños momentos porque sabemos que también allí se construyen autonomía, vínculos, confianza y sentido de comunidad.
Nido no permanece igual durante todo el año.
Cambian las preguntas de los niños, cambian sus intereses, aparecen nuevas relaciones y también nuevas necesidades.
Y con ellos cambian los materiales, los espacios, las conversaciones y las experiencias que habitamos.
Esto es Nido. Un lugar para descubrir, explorar, jugar y crecer.
Ahora sí: por qué hacemos las cosas como las hacemos.
Conoce nuestra manera de entender la infancia3 · Propuesta educativa
No entendemos la educación como algo que se entrega. La entendemos como algo que se construye.
Nuestra propuesta educativa se basa en una mirada socio-constructivista de la educación inicial.
Esto significa reconocer que los niños participan activamente en sus aprendizajes y que construyen conocimiento a partir de sus experiencias, de aquello que ya saben, de las preguntas que elaboran y de las relaciones que establecen con otros.
Miramos a los niños como personas competentes. Capaces de pensar, tomar decisiones, formular hipótesis, buscar soluciones, establecer relaciones, comunicar ideas y construir comprensiones sobre el mundo.
Por eso buscamos ofrecerles oportunidades reales para participar, elegir, probar y asumir desafíos progresivamente.
Confiar también es permitir que alguien descubra de qué es capaz.
El aprendizaje no comienza cuando un adulto entrega una respuesta.
Comienza cuando algo nos llama la atención, cuando una experiencia entra en relación con aquello que ya conocemos y necesitamos reorganizar nuestras ideas para comprender algo nuevo.
Explorar, comparar, anticipar, equivocarse, comprobar, representar y volver a intentar forman parte de ese proceso.
Hay aprendizajes que necesitan pasar primero por las manos, el cuerpo y la experiencia.
Nadie construye conocimiento completamente solo.
Las ideas de otros niños nos obligan a mirar de nuevo. Una conversación puede modificar aquello que pensábamos. Un desacuerdo puede abrir una nueva solución. Una experiencia compartida puede llevarnos mucho más lejos.
Los otros amplían nuestro mundo.
Dar protagonismo a los niños no significa que los adultos desaparezcamos. Muy por el contrario.
Las educadoras observan, escuchan e interpretan lo que ocurre. Seleccionan materiales, organizan contextos, introducen preguntas, proponen desafíos, acompañan conflictos y toman decisiones sobre cuándo intervenir y cuándo dar espacio.
Nuestra tarea no es conducir todas las respuestas. Es crear posibilidades para que el pensamiento continúe.
La observación es una de nuestras principales herramientas pedagógicas.
Registramos acciones, conversaciones, preguntas, hipótesis y procesos para comprender mejor qué están intentando conocer los niños.
La documentación nos permite volver sobre esas experiencias, reflexionar como equipo, compartir procesos con las familias y decidir cómo continuar acompañando los aprendizajes.
Observar también es enseñar.
Las imágenes y los registros que acompañan nuestros procesos no buscan mostrar solamente lo que hicieron los niños.
Nos interesa recuperar qué estaban pensando mientras lo hacían.
No todos los pensamientos aparecen en palabras. Un niño puede construir una idea con arcilla, representarla en un dibujo, contarla con el cuerpo, transformarla en música o compartirla durante el juego.
Cuando ampliamos las formas de expresarse, también ampliamos las formas de pensar.
Queremos preservar la curiosidad, el deseo de conocer y el placer de descubrir. Y sabemos que esto necesita adultos presentes, atentos y preparados para acompañar.
Una infancia libre para explorar necesita una pedagogía profundamente intencionada.
¿Y cómo se ve todo esto en el día a día?
Así se vive Nido4 · La jornada
Cada jornada en Nido está pensada. Las educadoras planifican a partir de los procesos, necesidades e intereses que está viviendo el grupo, buscando ofrecer experiencias diversas que amplíen sus aprendizajes y favorezcan su desarrollo.
Pero planificar no significa anticiparlo todo. Observamos cómo responde el grupo, damos tiempo cuando una experiencia lo necesita y dejamos espacio para que una pregunta, un descubrimiento o una idea inesperada puedan abrir nuevos caminos.
Hay intención, hay estructura y también hay libertad acompañada.
La infancia necesita movimiento, pero también pausa. Encuentro, pero también concentración. Experiencias compartidas y momentos para explorar desde lo propio.
Por eso la jornada va transitando entre distintos ritmos: propuestas más activas y otras más calmas, experiencias planificadas y momentos abiertos, instancias colectivas y oportunidades de elección.
Ese equilibrio también se piensa.
En Nido buscamos que los niños puedan acercarse al mundo desde distintos lenguajes y experiencias.
El juego, el atelier, la música, la luz, los cuentos, el movimiento, la naturaleza, el pensamiento matemático, el acercamiento cotidiano al inglés y la conversación sobre una noticia pueden convertirse en distintas puertas para observar, crear, comunicar, relacionar ideas y hacerse nuevas preguntas.
No buscamos acumular actividades. Buscamos ampliar las maneras de descubrir.
En Nido, la luz también es un material para descubrir.
La luz natural, las sombras, reflejos, transparencias, colores y proyecciones abren posibilidades para observar, experimentar, imaginar y crear.
Jugar con la luz transforma lo que vemos y despierta nuevas preguntas.
El movimiento tiene un lugar intencionado dentro de la jornada.
Proponemos experiencias que favorecen coordinación, equilibrio, fuerza, resistencia y habilidades deportivas, junto con momentos de yoga, respiración y relajación que ayudan a reconocer el propio cuerpo y recuperar la calma.
Aprender también implica comenzar a reconocer qué necesitamos para sentirnos bien.
La educación emocional y la convivencia forman parte de la vida cotidiana.
Acompañamos a los niños a reconocer y expresar lo que sienten, comprender otras perspectivas, resolver conflictos, buscar alternativas y reparar cuando es necesario.
También situaciones simples, compartir un snack, esperar, servirse, cuidar un material o ayudar a otro, pueden convertirse en oportunidades para construir autonomía y comunidad.
Una experiencia no necesariamente termina cuando guardamos los materiales.
Conversamos, recuperamos preguntas, miramos registros y volvemos sobre aquello que ocurrió para reconocer qué descubrimos, qué cambió en nuestras ideas y qué queremos seguir comprendiendo.
Poco a poco, los niños comienzan también a mirar sus propios procesos de aprendizaje.
El atelier es un espacio de investigación y creación. Los niños exploran materiales, técnicas, formas, colores, texturas y posibilidades de representación acompañados por una atelierista.
No buscamos reproducir un resultado previamente definido. Nos interesa el proceso.
Falta esta fotografía: niños trabajando en el atelier
En Nido no buscamos llenar el día de actividades. Buscamos construir jornadas ricas, equilibradas y con sentido, donde cada experiencia tenga una intención y, al mismo tiempo, pueda transformarse al encontrarse con los niños.
Planificamos pensando hacia dónde queremos acompañar al grupo, sin decidir de antemano todos los caminos que tomará para llegar.
¿Dónde ocurre todo esto?
Recorre los ambientes6 · Ambientes
Los espacios de Nido están pensados para ser habitados por los niños.
No buscamos ambientes perfectos ni estáticos. Buscamos lugares que inviten a actuar. A encontrarse, concentrarse, construir, moverse, investigar.
Falta esta fotografía: vista general de un espacio habitado por los niños
Cada sala se organiza considerando la edad, las características del grupo y los procesos que están viviendo los niños.
Los espacios pueden transformarse durante el año porque las necesidades y los intereses también cambian.
Falta esta fotografía: una sala preparada
El atelier es un espacio para investigar materiales, procesos y formas de expresión.
Aquí el arte no se entiende como la reproducción de un resultado previamente definido. Importa probar, transformar, combinar, observar y descubrir lo que cada material permite hacer y pensar.
Falta esta fotografía: el atelier
El exterior es un espacio de movimiento, encuentro e investigación.
Tierra, agua, hojas, insectos, piedras, ramas, cambios de luz y fenómenos cotidianos pueden convertirse en experiencias para observar y comprender el mundo.
Falta esta fotografía: el patio
Elegimos materiales por las posibilidades que ofrecen.
Elementos naturales, materiales abiertos, piezas de construcción, objetos cotidianos y herramientas específicas conviven para permitir distintas formas de explorar y crear.
Un material no necesita tener un único uso. A veces su mayor riqueza está precisamente en no tenerlo.
Falta esta fotografía: detalle de materiales
Las provocaciones son invitaciones cuidadosamente preparadas.
No buscan determinar qué debe hacer cada niño, sino abrir posibilidades. Una combinación de materiales, una transformación del espacio o una pregunta puede ser suficiente para que algo nuevo comience.
Falta esta fotografía: una provocación preparada, sin niños
Cuando cambian las preguntas, también puede cambiar el espacio.
Detrás de cada ambiente hay alguien que lo pensó.
Conoce al equipo7 · Equipo
Nido está hecho por personas que observan, preguntan, piensan y trabajan juntas.
Creemos que la calidad de la educación inicial depende profundamente de los adultos que acompañan a los niños y de la capacidad del equipo para revisar constantemente su propia práctica.
Directora y fundadoraEducadora de párvulos. Fundó Nido hace más de diez años y lo dirige desde entonces, con una mirada centrada en la infancia, la participación de las familias y el aprendizaje compartido.
Su trabajo reúne liderazgo pedagógico, acompañamiento de equipos e innovación educativa. Se ha formado en Reggio Emilia, desarrollo infantil, práctica reflexiva y necesidades educativas especiales, con experiencias de formación en el Centro Internacional Loris Malaguzzi, en Italia, y en el Peabody Terrace Children’s Center, centro asociado a la Universidad de Harvard.
Actualmente cursa el Magíster en Gestión y Liderazgo Escolar en la Universidad Finis Terrae.
Falta el retrato de Francisca
Cada grupo es acompañado por dos educadoras de párvulos y una alumna en práctica profesional.
Una atelierista acompaña la investigación de materiales, procesos y formas de expresión.
Una profesora de música acerca a los niños a la escucha, el ritmo, la voz y los instrumentos.
Buscamos educadoras capaces de observar antes de intervenir, de escuchar lo que un niño está intentando comprender y de sostener un proceso sin apresurar su final.
Nos interesa que puedan documentar lo que ocurre, interpretarlo junto al equipo y transformar esa lectura en nuevas propuestas. Y que construyan con cada familia una relación de confianza y comunicación cotidiana.
El trabajo pedagógico no termina cuando los niños se van.
El equipo se reúne periódicamente para observar documentaciones, analizar procesos, revisar ambientes, compartir preguntas y planificar nuevas posibilidades.
También buscamos instancias de formación y actualización que nos permitan seguir cuestionando y enriqueciendo nuestras prácticas.
Porque una propuesta educativa viva necesita un equipo que también continúe aprendiendo.
Falta esta fotografía: reunión pedagógica del equipo
Y una comunidad que se construye con las familias.
Nido y las familias8 · Comunidad
Cada familia conoce a su hijo desde una historia y una mirada que nosotros no tenemos.
Y cada día en el jardín nos permite conocer otras facetas de ese mismo niño.
Cuando esas miradas se encuentran, podemos comprenderlo mejor.
Falta esta fotografía: familia y niño en el jardín, momento real
Compartimos regularmente procesos, experiencias y documentación pedagógica para que las familias puedan conocer no solo qué hicieron los niños, sino también aquello que fueron descubriendo y aprendiendo.
La comunicación cotidiana permite además acompañar los distintos momentos y necesidades que pueden aparecer durante el año.
Falta esta fotografía: documentación compartida con las familias
Una familia puede traer una historia, compartir un saber, acercarnos un material, participar de una experiencia, aportar información a una investigación o simplemente continuar una conversación que comenzó en el jardín.
No buscamos que todas las familias participen de la misma manera. Buscamos construir una comunidad en la que diferentes saberes puedan encontrarse.
Falta esta fotografía: una familia participando de una experiencia
Creemos que cada familia guarda conocimientos, historias, experiencias y maneras de mirar el mundo que pueden enriquecer nuestra comunidad.
Abrir Nido a esos saberes permite que los niños descubran también la riqueza de las personas que los rodean.
Falta esta fotografía: encuentro o celebración de la comunidad
Educar también es construir comunidad.
¿Necesitas los datos concretos?
Información para las familias9 · Información para las familias
Aquí encontrarás la información práctica sobre nuestros niveles, jornadas y funcionamiento.
Si buscas algo que no está aquí, escríbenos: respondemos todas las consultas de manera personal.
Cada grupo es acompañado por dos educadoras de párvulos y una alumna en práctica profesional, con el apoyo de nuestra atelierista y de la profesora de música.
Compartimos los valores de matrícula, mensualidad, extensión y talleres directamente con cada familia que se pone en contacto.
Preferimos conversarlo. Así podemos explicarte qué incluye cada modalidad, qué jornada le acomoda a tu familia y responder tus preguntas antes de que tomes una decisión.
Solicitar informaciónEl periodo de adaptación es, para nosotros, uno de los momentos más importantes del ingreso a Nido. Porque antes de aprender, explorar o participar, un niño necesita sentirse seguro, acompañado y confiado.
Por eso el proceso comienza antes de llegar al jardín. Realizamos un inserimento, en el que las educadoras visitan al niño en su casa, su lugar conocido y seguro. Allí comienza el primer vínculo, en un contexto familiar, tranquilo y cercano.
Luego, ya en Nido, ese vínculo se sigue construyendo de manera gradual. Durante esos días conversamos diariamente con las familias para observar juntos cómo avanza el proceso y qué necesita cada niño.
Sabemos también que cada familia tiene su propia realidad y que no siempre es posible extender una adaptación todo lo que se quisiera. Por eso buscamos un equilibrio entre el ritmo del niño y las necesidades concretas de su familia.
Nuestro primer objetivo no es que un niño se adapte rápido. Es que pueda construir la seguridad necesaria para hacer de Nido también su lugar.
¿Te gustaría conocer Nido por dentro?
Matrículas 202710 · Ven a conocernos
Elegir el jardín de un hijo es una decisión importante.
Queremos que antes de decidir puedas conocer Nido, recorrer sus espacios, comprender nuestra propuesta educativa y conversar todas las preguntas que puedan surgir.
Queremos conocer su edad y saber qué estás buscando para esta etapa.
Agendamos una visita para recorrer el jardín, conocer nuestra propuesta educativa y conversar sobre jornadas, niveles y funcionamiento. Ahí también te compartimos los valores 2027.
Si Nido es el lugar que están buscando para su hijo y contamos con disponibilidad en el nivel correspondiente, les enviamos toda la información para formalizar la matrícula.
Agenda una visita
Completa el formulario y nos pondremos en contacto contigo para coordinar una visita, resolver tus preguntas y compartirte la información de matrículas 2027.
General Eugenio Garzón 6620
Vitacura, Santiago de Chile
+56 75 242 0930 · WhatsApp
[email protected]
@jardininfantilnido
Lunes a viernes, 8:00 – 16:00
Sábado, previa cita
Editorial
Ideas, preguntas y reflexiones sobre infancia y educación.
La práctica educativa también necesita tiempo para detenerse, observar y pensar. En este espacio compartimos algunas de las preguntas que acompañan nuestro trabajo cotidiano.
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